Cuando no tienes nada que decir

Es domingo mañana, y acabo de leer el último post de mi amiga Alicia Lakatos, titulado CUANDO LAS PREOCUPACIONES SE LLEVAN A LAS MUSAS, donde explica que unas preocupaciones le han dejado la mente en blanco para escribir su post semanal.

El otro día leí un artículo similar de DarioBF, EL URÓBOROS DE LA MOTIVACIÓN AL ESCRIBIR, donde exponía lo mismo, esta vez no causado por preocupaciones, sino por el simple hecho de no estar motivado para escribir.

¿Por qué tengo que escribir?

Esta es la primera pregunta que creo que nos debemos hacer. Todos aquellos que tenemos un blog, lo creamos porque tenemos una necesidad de explicar, de contar, cosas relacionadas con nuestro trabajo, con nuestra vida o con lo que ocurre a nuestro alrededor. Pero atiende a eso, a una necesidad.

Ayer mismo le sugerí a mi hija mayor que tuviera un blog. Le gusta mucho el mundo del manga, y hace unos dibujos bastante buenos ( para su edad, y sin conocimientos técnicos previos, además del ‘amor de padre’ obvio ), y creo que escribe unas narraciones de amor (empieza el despertar, supongo). Pues me dijo que no, que si no era capaz de seguir con su diario personal, tampoco se veía escribiendo un blog.

En definitiva, creo que hay dos tipos de personas: los que necesitamos escribir y los que no ( !Ostras tío, pareces un filósofo! ¿Has llegado tú solito a esa conclusión? ).

 

¿Sobre qué escribo?

Esta es otra buena pregunta. En mi caso, escribo sobre temas técnicos de programación web, de la misma forma que hace DarioBF ( aunque a un nivel más bajo yo, por supuesto ). Por el contrario, Alicia habla de cosas que ocurren a su alrededor o que le pasan a ella misma.

Yo también he escrito sobre otros temas, como la Hidrosadenitis Supurativa, enfermedad que sufro. Digamos que necesitas un hilo argumental que te permita crear contenido, dejar fluir las palabras.

 

Y ahora, ¿qué escribo?

Muy bien. Ya hemos respondido a la primera pregunta ¿porqué tengo que escribir?. Respuesta: porque lo necesito. También a la segunda, ¿sobre qué escribo?. Respuesta: sobre lo que sé, sobre lo que me pasa, sobre lo que pasa a mi alrededor.

Pues tenemos una tercera pregunta. Esta te la haces cuando estás enfrente de tu ordenador y tienes la página del administrador en blanco. Y ahora, ¿qué escribo?

Quizá sea la pregunta más difícil de responder, pues mientras no te aparezcan mentalmente las palabras tus manos no las podrán introducir en el ordenador.

Quien más, quien menos, todo aquél que escribe utiliza algo para apuntar ideas. Vas en el metro y ves a todo el mundo ensimismado con su teléfono móvil, y ¡zas! se te ocurre que vas a publicar una receta de tu madre. O bien estás viendo la tele y ¡zas! piensas que vas a publicar tu opinión del papel de los teléfonos móviles en la sociedad actual. En ese momento, ten algo a mano para apuntar la idea, y, a ser posible, cómo la piensas desarrollar.

Yo, en mi caso, prefiero las series de artículos. Tienes un hilo argumental, lo divides en partes, y ya tienes la idea para cada artículo. Así de fácil. Luego, a medida que vas desarrollando, podrás ajustar por aquí o por allá, pero la idea principal ya la tienes, principalmente al ser artículos técnicos. De esa manera, las palabras fluyen más fácilmente.

 

Tener un fin en mente

Mi buen amigo Miguel Pujante ( sí, digo amigo, con consecuencia, aunque no lo conozco personalmente, pero considero que un amigo es aquél que hace algo por ti sin que tú se lo pidas, y él lo hizo conmigo) prometió a principios de año que, en 2017, escribiría un artículo cada día, ¡UN ARTICULO CADA DIA!, y a fe que casi lo está consiguiendo, sólo tenéis que comprobarlo vosotros mismos en el blog de desmárcate¡ya!.

Sí, hay gente que aconseja ponerse una obligación de escritura: uno al día, dos o tres a la semana, o incluso uno cada semana… Yo, ahora, estoy en uno mínimo a la semana, el de la serie ‘Crear un plugin desde 0’ (fácil, tiene hilo argumental) y el que me vaya saliendo ( como éste, por ejemplo ).

 

¿Y si aun así, no sale?

Mi consejo: déjalo estar. Para escribir mal, mejor no hacerlo. Haz otra cosa: vete de excursión, o a hacer deporte, mira la tele, sal de fiesta, haz el amor o practica el sexo (lo que prefieras), o simplemente preocúpate de aquello que te preocupa… Pero, eso sí, con un papel y un lápiz cerca.

Porque recuerda esto:

La inspiración siempre llega, pero mejor si te encuentra trabajando. O, como mínimo, con papel y lápiz cerca.

 

Conclusiones

Si este artículo devuelve la inspiración a Alicia y a DarioBF, habrá sido todo un logro. Si no es así, como mínimo, me habrá servido a mi para un post alejado de mi línea habitual. Además, lo voy a compartir en el último grupo de facebook al que me he suscrito, Bloggers, a ver qué les parece.

En fin, feliz domingo, y feliz inspiración…

2 opiniones en “Cuando no tienes nada que decir”

  1. Buenos dias Sergio.

    Me hace mucha ilusión esta mención, pero debo decir que no consigo mi propósito, llevamos muchos días del año, en concreto 50 días y no he llegado al 70% (osea unos 35 posts), aunque podemos añadir otros 8 que he escrito para otros blog (pero esos no contaban para mi reto personal).

    Probablemente podría buscarme mil excusas por no estar haciéndolo, pero eso no sería digno de mi estilo, no lo he hecho y punto.

    Por otro lado comparto totalmente tus frases y la de tu hija, si no lo vas a hacer bien mejor no lo hagas (y esta si que sería una buena excusa) ya que después de releerme he observado que algunas entradas no tienen el nivel que merecen mis lectores y eso me hace frenar un poco.

    Como dices también hay personas que necesitamos escribir, personalmente lo que necesito es comunicarme y probablemente el blog me permite hacerlo sin molestar a las personas cuando a mi me da la gana y así me leen cuando ell@s lo necesitan y esa es una ventaja en engagement.

    PD: Por supuesto yo te considero amigo y lo de conocernos físicamente deberemos hacerlo más pronto que tarde, aunque no lo necesitemos pienso que es el paso natural que ambos debemos hacer.

    Buen domingo y mejor vida.

  2. La auto-exigencia es buena, sin excesos. Fijarse objetivos es la mejor forma para mejorar, aunque no se terminen de alcanzar. Dicen que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Pero si es mejor y poco, además es deseado.

    Hasta que lo podamos hacer físicamente, recibe un abrazo a distancia.

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