El diagnóstico de la hidrosadenitis supurativa, el primer problema

Como comentábamos en el primer artículo de esta serie, el primer artículo de esta serie, el primer problema que nos encontramos quienes sufrimos esta enfermedad es lo mucho que se retrasa su correcto diagnóstico y, por lo tanto, su adecuado tratamiento. La vergüenza por explicar -y mostrar- el problema, junto con el desconocimiento de la enfermedad por parte del personal médico, además de acostumbrar a ser un diagnóstico clínico y diferencial, dilatan su diagnóstico una media de 9 años.

 

La problemática inicial

La hidrosadenitis supurativa (HS) empieza a una edad media de 20 a 23 años. En ese momento resulta complicado para una persona joven explicar y mostrar la aparición de unos nódulos en sus partes más íntimas. Juegan aquí los escrúpulos y prejuicios que, con el tiempo, los pacientes perdemos.

Por otro lado -y sin que suene a crítica-, el desconocimiento de parte del personal médico acerca de esta enfermedad, provoca una dilatación en el tiempo muy grande para su correcto diagnóstico, lo que conlleva la visita a especialistas no adecuados y la administración de tratamientos incorrectos, mientras la enfermedad va ganando implantación en nuestros organismos y nuestros temores para con ella van aumentando.

 

El diagnóstico clínico

El diagnóstico clínico es aquel que se basa en la historia clínica y la exploración física, sin utilizar otras pruebas, como análisis de sangre, cultivos, etc.

En la HS, el diagnóstico es eminentemente clínico, y los síntomas suelen ser inespecíficos, como prurito (picor) y eritema (enrojecimiento), evolucionando a nódulos y abscesos dolorosos.

Todo ello provoca que el médico de atención primaria (de cabecera) tarde en exceso en desviar al médico especialista, e incluso, cuando lo haga, no sea el especialista correcto (y, entre unos y otros, sometan al paciente a tratamientos no adecuados).

 

El diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial consiste en diagnosticar correctamente a base de descartar las que no sufre el paciente entre las múltiples enfermedades parecidas que éste puede sufrir. Para ello es necesario que el profesional sea un experto conocedor del tema.

El diagnóstico diferencial de la HS incluye furunculosis, acné conglobata, enfermedad de Crohn, escrofuloderma, esporotricosis, linfogranuloma venéreo, esteatocistoma múltiple y otros tumores cutáneos.

Será por ello un especialista dermatólogo el profesional más adecuado para el correcto diagnóstico de la HS, descartando las otras posibles enfermedades.

 

La ecografía cutánea

La incorporación de la ecografía cutánea en el diagnóstico podría suponer una herramienta de diagnóstico muy útil, que permitiera al especialista una reducción de los tiempos de diagnóstico drástica, y el posterior seguimiento de la evolución de la enfermedad y los diferentes tratamientos.

Antonio Martorell, en su artículo “Características ecográficas de la patología inflamatoria cutánea” nos dice:

La palpación clínica en la exploración de las lesiones tiene una baja sensibilidad en el momento de diferenciar entre nódulos inflamatorios, no inflamatorios y fístulas.  Este hecho es de vital importancia, dado que la presencia de tractos fistulosos o colecciones fluidas habitualmente requieren la modificación del tratamiento médico-quirúrgico.

Actualidad Médica (suplemento). 2014; 99: (793). Supl. 14-68

Este interesantísimo artículo, del que recomiendo su lectura, continúa relacionando “los pasos ecográficos que definirían la progresión clínica de la enfermedad”, incorporando suficiente material gráfico, tanto en fotografías como en ecografías, y hasta una clasificación alternativa de la HS, una “estadificación ecográfica de la HS (SOS-HS)”.

Ver artículo

Por otro lado, Fernando Alfageme, en la página web ecocutanea.com, tiene un post titulado “7 razones para hacer ecografía cutánea en la hidradenitis supurativa”. En dicho post nos relaciona, precisamente, esas 7 razones, a saber:

  • Las cicatrices dejan de ser una incógnita, sabiendo el estado real de las mismas.
  • Distinguir nódulos inflamatorios de abscesos. Efectivamente, no es lo mismo.
  • Realizar seguimiento evolutivo del paciente, sabiendo si los tratamientos adoptados son correctos o hay que cambiar.
  • Planificar intervenciones, evitando sorpresas y mejorando la precisión de la intervención.
  • Compartir datos de manera objetiva, las escalas ecográficas mejoran la objetividad en los estudios de la enfermedad.
  • Mejor entendimiento por parte del paciente, al ser una manera objetiva de ver el problema.
  • Encuentro de áreas subclínicas, no detectables subclínicamente.
  • Independencia de la exploración. Si el mismo dermatólogo hace la ecografía, no depende de otros.

Enlazo a dos vídeos de este autor: Vídeo 1 / Vídeo 2

Otras pruebas clínicas

Personalmente, pienso que otras pruebas clínicas aportan al especialista más parámetros para poder diagnosticar más brevemente una HS:

  • Análisis de sangre. Si tienes una infección, el nivel de leucocitos en sangre estará disparado.
  • Cultivos. En caso de un absceso que supure, un cultivo indicará qué bacterias están atacando, y por tanto, qué tratamiento será el más adecuado.

 

Conclusiones

Personal médico

  • Principalmente, los médicos de asistencia primaria (de cabecera), deberían estar correctamente formados sobre esta enfermedad, para sospechar de una posible HS en cuanto vieran cualquier mínimo síntoma.
  • Por otro lado, sería aconsejable una mayor solicitud de pruebas por parte del médico especialista, para una mayor brevedad en el diagnóstico y una correcta prescripción del tratamiento a adoptar.
  • Finalmente, la creación de unidades especializadas y multidisciplinarias en hospitales, para el tratamiento específico de la HS, considero que es un gran avance para los pacientes.

Pacientes

  • 1er consejo. En cuanto un grano te salga dos veces en el mismo sitio, no dudes en ir a tu médico de cabecera. Será la mejor forma de que el historial clínico sea más largo y longevo, y, en caso de HS, se vaya más rápido en el diagnóstico y los pasos posteriores sean más certeros.
  • 2º consejo. El pudor y la vergüenza por enseñar tus ‘partes nobles‘ te los dejas en casa. Si realmente es HS, créeme que los perderás en poco tiempo.
  • 3er consejo. Sugiérele tú al médico que te realice las pruebas y que te envíe al dermatólogo. Probablemente, él no lo haga por iniciativa propia (a mi, en mi caso, así me ocurrió).
  • 4º consejo. Si te diagnostican una HS, mentalízate que es una enfermedad crónica, como en el anuncio del premio, ‘para toda la vida‘. Luego ya verás cómo la afrontas.

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